Además de regular los niveles de calcio, la vitamina D controla los niveles de fósforo y juega un papel fundamental en múltiples funciones como la absorción intestinal a partir de alimentos, la reabsorción de calcio a nivel renal, la mineralización ósea (esencial para el correcto desarrollo óseo) o la inhibición de secreciones de la hormona paratiroidea (PTH).