Una vez dentro, el visitante puede ver las características etiquetas que la empresa sueca pone en cada uno de sus productos, pero lejos de encontrarse la descripción con las medidas y el precio de los pocos enseres que hay -unos pequeños cuadros con fotos familiares, unas mantas, unos peluches y poco más…- lo que puede ver son historias que cuentan las carencias diarias que tiene la población siria, por ejemplo de alimentos o de servicios médicos. Se trata en realidad de una campaña de sensibilización puesta en marcha junto con la Cruz Roja Noruega y elaborada por la agencia de publicidad POL.