En un jauría de lobos el que muerde antes es el que sale vencedor, y eso lo sabe bien Frank Underwood, sean los lobos de tu manada o de la oposición. Esta podría ser la línea argumental de esta segunda temporada que se va convirtiendo poco a poco en una suerte de tablero de ajedrez en el que cualquier movimiento en falso puede suponer el fracaso absoluto.