El novio
Resulta curioso que uno de los estilismos más atrevidos fuera el del propio príncipe Harry. En los últimos días los expertos en protocolo alertaban sobre un dilema para el novio. Si decidía llevar su uniforme, debería afeitarse, puesto que el reglamento militar prohíbe la barba. La otra opción era seguir con barba pero con traje o chaqué. Finalmente apostó por ser transgresor y la sensato a partes iguales. Así, lució con uniforme y con barba, rindiendo respeto al protocolo y afirmando su propia personalidad.