Algo parecido, salvando las distancias, le pasaba a otro de mis amigos de la universidad. Él es un maníaco obsesivo de la limpieza, nivel: tendía la ropa por colores con las pinzas a juego. Mira que había ligado veces en discotecas, pero nunca había dejado que se la chuparan en el baño, le parecía algo «sucio y asqueroso«.