La presión y la velocidad deben ir in crescendo, en función de las señales que ella te muestre. Su lenguaje corporal te lo dirá todo. Dos ejemplos que muestran que la estás estimulando del modo correcto: que ella arquee la espalda para que llegues más fácilmente al monte de Venus o que empiece a tener espasmos musculares, especialmente en los pies.