Primera regla: «Tranquilo, para el carro». Ir directamente a la zona en cuestión es siempre un error. Besos y caricias deben ser el preliminar por excelencia, iniciando por el cuello y siguiendo por los pezones, para acabar en la cara interna del muslo. Ella empezará a excitarse y después tú podrás pasar a la acción, tocando suavemente su vagina y el clítoris.