“También puede deberse al hecho de padecer algún tumor que implica una mayor secreción de estrógenos –adenoma de hipófisis, tumor en los testículos o en las glándulas suprarrenales y cáncer de mama–, al consumo de determinados fármacos –antibióticos, antiácidos, antihongos, antirretrovirales, antidepresivos, antihipertensivos y ansiolíticos–, e incluso drogas como la marihuana”, añade la doctora Placer.