Reconociendo que pueden presentarse múltiples dificultades para concretar dicha recomendación, el plan B ideal para aquellos que no tengan esta posibilidad, es involucrarse en un programa consistente y garantizado de inmersión lingüística. Quizá no necesites subirte a un avión para disfrutar del verano, y a la vez, sentirte formado y seguro para enfrentar el permanente desafío laboral que tendrás que enfrentar en poco más de un mes.