En mi opinión, creo que tendrá que ver, también, la tradición de hacernos propósitos para el nuevo año. Imagino que la mayoría, entre otras cosas, querremos un 2014 con una vida sexual activa. O al menos, ningún propósito seria nunca “a ver si el próximo año, tengo menos relaciones sexuales”. Ir al gimnasio, dejar de fumar, ahorrar, son propósitos más comunes. ¿Pero dónde queda el sexo?