Las tienes de distintas texturas, longitudes y colores y también puedes elegir entre varios tipos de fijación a la hora de sujetarlas. Entre las técnicas más habituales están: coser o trenzar las extensiones entre el propio cabello (a la altura de la raíz), fijarlas a cada uno de tus mechones mediante el sellado con calor o la fusión en frío con ultrasonidos, o adherirlas al propio cuero cabelludo utilizando un «pegamento» específico para este fin.