La leyenda señala que tan sólo las mujeres pueden ser multiorgásmicas, pero no es así. Cada vez son más los sexólogos que defienden que los hombres pueden alcanzar dicho clímax, especialmente después de que William Hartman y Marily Fithian publicasen en 1986 ‘Any Man Can’, un clásico de la multiorgasmia que le costó la excomunión del mormonismo a su autor, uno de los terapeutas sexuales más celebres de Estados Unidos. Desde entonces, los multiorgasmos masculinos han dejado de ser un mito para convertirse en una realidad en boca de todos.