Aunque han pasado siete millones de años desde que nos separamos del resto de los grandes simios, y puede parecernos mucho, en realidad no es tanto porque el origen de la vida lo situamos aproximadamente en unos 4.500 millones de años. Esto quiere decir que hemos tenido unos 4.493 millones de años de historia evolutiva compartida. Esos siete millones de años restantes son sólo un suspiro en términos evolutivos, así que es de esperar muchas similitudes. Por supuesto que hay diferencias. Es evidente que no somos idénticos; pero como tampoco los chimpancés son idénticos a los bonobos o los gorilas.