Has dicho que llevamos la rebelión en nuestro ADN y hablas de la dualidad en nuestro comportamiento. ¿A qué te refieres?
Los humanos mostramos una dualidad a la hora de relacionarnos con el poder. Cuando lo conseguimos, los primates tendemos a abusar de él. A ser autoritarios a partir de la intimidación. De forma paralela, el resto del grupo empieza a organizarse para intentar expulsarle o acabar con él. Dentro de nuestro ADN convive la tendencia a abusar del poder y otra de intentar conspirar para derrocar al poderoso.