Lander Urquijo fue el encargado de cerrar la semana de la moda masculina de Madrid con sus trajes de corte clásico que, sin embargo, no dejan de ser actuales y arriesgados. Esto se debe a su combinación de tejidos singulares y colores pastel, unidos a una gran originalidad en cuanto a los prints. Corbatas estampadas que se funden con las camisas, pajaritas a juego con las bermudas, o pañuelos enormes que van por dentro del chaleco en los tres piezas, todos aportando su justo toque de frescura y originalidad. Los cuadros y el camuflaje se adueñan, aunque parezca mentira, de los esmóquines más elegantes. En tres palabras: un final redondo.