Con el paso de los años, a Lorena le empezó a afectar más este «pequeño» problema. Sabía que con el micropene de Lucas difícilmente podría tener un orgasmo como los que contaban sus amigas o veía en las películas. Quería a Lucas, lo quería muchísimo y no quería perderlo por nada del mundo, pero también sentía la necesidad de acostarse con otros hombres.