El tamaño importa

Si algo me enseñó el personaje de Samantha Jones en Sexo en Nueva York es que el tamaño sí importa. En uno de los capítulos más míticos de la serie, Samantha cree haber encontrado al hombre de su vida, el que la llenaba en todos los aspectos… menos en el sexo.

James tenía un miembro tan diminuto que ella apenas lo sentía, motivo por el cual decide dejarlo. Intenta por todos los medios que lo suyo funcione, pero se da cuenta de que no puede estar con un hombre que no la satisfaga en la cama, por muy perfecto que fuese.

[pullquote]Lorena sabía que con el micropene de Lucas difícilmente podría tener un orgasmo como los que contaban sus amigas o veía en las películas[/pullquote]

En otro capítulo distinto, Samantha se encuentra con todo lo contrario. Mister Cocky la tenía tan grande como «un poste de carne», que es como la define la misma Sam. Total, que también lo deja porque no era capaz de soportar semejante «superpene». En los dos casos, ella antepone el tamaño a todo lo demás, consciente de que no podía mantener una relación estable siendo el sexo tan malo.

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