Se calcula que un 50% de las personas que trabajan en una oficina presentan este síndrome, que se atribuye principalmente a factores cotidianos como una deficiente ventilación, la presencia excesiva de ruido o una mala iluminación.
Se calcula que un 50% de las personas que trabajan en una oficina presentan este síndrome, que se atribuye principalmente a factores cotidianos como una deficiente ventilación, la presencia excesiva de ruido o una mala iluminación.