Unas campañas que podrían llevar a los actores porno, no sólo a exponerse a multas o cárcel, sino también a la vergüenza pública. Porque, si la Proposición 60 se aprueba y estos intérpretes pueden ser enjuiciados por no usar preservativo, sus nombres y direcciones reales figurarían en los archivos judiciales, y podrían ser conocido para el gran público. “Esto es acoso”, afirma un actor cuyo nombre de guerra es Alec Knight. Y prosigue: “Nuestro anonimato es muy importante para nosotros”. Tommy Gunn, otro intérprete al que se vio en la serie El séquito, es todavía más contundente: “Están animando a los espectadores a denunciarnos”.