Las españolas figuran en el tercer escalón, el llamado «normal sexy», el mismo que la mayor parte de las europeas y las norteafricanas. Nuestras vecinas portuguesas, acompañadas de alemanas, norteamericanas e inglesas son juzgadas como «poco sexys», mientras que entre las «muy poco sexys» encontramos a las ciudadanas de países como Irán, Afganistán, Bolivia y Mauritania.