Al presentarles tanto la comida como el agua, los ratones, que estaban igualmente sedientos y hambrientos, optaron por la comida sobre el agua, mientras que el grupo de control eligió el agua. Esto indica que el hambre es una fuerza de motivación más fuerte que la sed.
Hambre y miedo
En otro experimento, los investigadores indujeron el hambre en los ratones mediante la activación de las neuronas AgRP, antes de exponerlas a una cámara perfumada con una sustancia química producida por los zorros, un ambiente que desencadena la ansiedad y el miedo en los roedores.