Son las glándulas sudoríparas las responsables de que este mecanismo perfecto de control[pullquote]El hombre tiene menos glándulas sudoríparas que la mujer, aunque con una mayor actividad[/pullquote] de la temperatura funcione correctamente. Entran en funcionamiento a través de nuestro sistema nervioso, tras recibir la alerta del hipotálamo ante un calor excesivo, es decir, se trata de un proceso autónomo que no podemos controlar.