Después de haber calentado la zona, también con movimientos hacia arriba y abajo del interior de la vagina, puedes pasar a una estimulación más directa. Basta con ligeros toques seguidos por encima del capuchón, como si estuvieras presionando el teclado de tu PC. Puedes empezar suavemente e ir aumentando la presión hasta encontrar su punto débil, pero piensa que un gesto demasiado brusco puede provocar bastante dolor.