Así, mientras en las mujeres las más numerosas son las conexiones entre los hemisferios derecho e izquierdo, en los hombres predominan los vínculos entre las partes delantera y trasera del cerebro. Esto se traduce en una mayor capacidad analítica e intuitiva del género femenino, y en una percepción y acción coordinada más aguda en el caso del masculino.