3. O la del festival. Igual te sirve para quitarte el mono de comprar un souvenir en cada lugar que visitas, que te resuelve el outfit de todo un día sin habértelo preparado. Por no hablar de lo que farda cuando la desempolvas y te la pones cinco años después del festival, sólo para decirle al mundo: ¡Sí, yo estuve allí!