En unos años muchos hombres pasaron de avergonzarse por usar cremas a prácticamente avergonzarse por no usarlas. Las nuevas generaciones, los jóvenes de la época, ya crecían con esta idea, por lo que la metrosexualidad tenía un gran terreno ganado.
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Hoy en día la imagen es cosas de todos, aunque aún quedan renegados que se niegan a aceptarlo. O por lo menos eso quieren aparentar. No obstante, nada es eterno. En esta última etapa puede dar la sensación de que la metrosexualidad está en la cuerda floja y que el perfil masculino está cambiando hacía otro tipo de estética. Personalmente yo lo llamaría evolución. Pero aquí hay debate.