Hasta apenas unas décadas, los estándares de belleza cambiaron radicalmente, el cuerpo femenino ya no era bien visto con un poco de grasa extra y curvas, los estereotipos exigían que el cuerpo perfecto tenía que ser delgado, rayando en lo no saludable. Esto originó un boom en los trastornos alimenticios. Los medios de comunicación contribuyeron también a la idealización del cuerpo, y por lo tanto genera desprecio por todo aquello que no se ajusta a lo establecido.Hasta hace unos años, la delgadez extrema comenzó a desaparecer, sustituyéndola con cuerpos más naturales y sanos.