Es el asesinato por tanto una mera excusa para lo que de verdad importa, retratar la fragilidad de las estructuras morales y sociales del ser humano, siempre a merced de cualquier pequeña tormenta que acucie el odio que llevamos dentro. Ese es el mérito de Broadchurch y lo que la hace diferente y altamente recomendable, el no estar solo pendiente del quién lo hizo, sino de todo lo demás.