3. Oxigenar la piel
Cuando las células de la piel no producen cantidades suficientes de colágeno y elastina que evitan las arrugas y permiten tener una apariencia más fresca hay que darle un empujón con un producto específico.
Factores como el estrés, el sol o la contaminación también afectan. Por ello, no solo hay que cuidar la barba: también las zonas que la circundan con productos que hidraten y eliminen las toxinas.
4. Afeitar (de vez en cuando)
Productos como espuma de afeitar pueden convertirse en ‘armas de doble filo’ más eficaces que cualquier cuchilla. Además, resulta muy útil para quienes solo recortan su barba o repasan las zonas del cuello o las mejillas. Algunas se componen de vitaminas C, E, F y cafeína dermatológica por lo que ayudan a proporcionar una hidratación profunda.
5. Calmar las rojeces
Los hay que sufren pequeñas heridas tras el afeitado. Un hecho que, en ocasiones, no calma ni el mejor after shave. Hay que escoger productos cuyos bioactivos son capaces de reducir las rojeces de la piel.
6. Barbas de diseño
Hay geles cuya fórmula permite el deslizamiento cuidando y preparando aquellas zonas de la cara que se vayan a rasurar. El diseño de la barba, el bigote o la perilla está servido.