El síndrome del impostor puede deberse a cuatro causas principales: estereotipos sexuales (el peso/presión de ser madre y tener éxito profesional, por ejemplo, entre las mujeres), dinámicas familiares durante la infancia (sentirse la “oveja negra” de la familia), diferencias salariales (sobre todo para la mujer) y la percepción de éxito, fracaso y competencia (exigirse objetivos casi imposibles).