Los avances hoy en día en la comunidad LGTBI siguen siendo lentos, pero seguros. Cada vez son más países los que se suman a convivir en igualdad de condiciones y de derechos entre sus ciudadanos, sin importar la religión, la raza, el sexo, el género, la orientación sexual, y otras categorías que comúnmente la sociedad impone para “controlar o generar modelos a seguir” sobre cuál es la mejor manera «civilizada» de convivir.