Pero también puede ocurrir lo contrario: «Si quieres salir del dormitorio y hacer algo más gamberro, también está bien. Lo bueno de practicar solo es que entenderás con qué palabras estás cómodo. No hay que hablar como una teleoperadora erótica si no se quiere. Forzándose a uno mismo solo se consigue distraerse y cerrarse aún más».