Manipular alguna cosa con las manos, ya sea un bolígrafo, el pelo o el propio currículum, es una clara señal de inseguridad. Utilizamos el objeto como un escudo entre el entrevistador y nosotros. Para solucionar esto, es recomendable ensayar frente al espejo, para darnos cuenta así de los gestos que hacemos y que éstos no sean demasiado rápidos o agresivos.