La onda de choque que se produce tras el disparo fragmenta el pigmento de la tinta en pequeñas partículas, que son expulsadas progresivamente por nuestro sistema linfático. Es así como se logra aclarar el color del tatuaje.
La onda de choque que se produce tras el disparo fragmenta el pigmento de la tinta en pequeñas partículas, que son expulsadas progresivamente por nuestro sistema linfático. Es así como se logra aclarar el color del tatuaje.