El requisito para poder degustar este ‘manjar’ es el de incrustar la cara entre los dos carrillos y comenzar a comer como si ni hubiese un mañana. Está claro que el estómago no se llegará a llenar por más horas que empeñes ‘comiendo culo‘ eso sí, las ansias de chupar los lugares más recónditos del ser humano quedan saciadas al menos durante un tiempo.