Es un film con una historia sencilla, pero está muy bien filmada. Cada vez que Neiman se sienta a la batería, la planificación de las escenas, acerca la película a los mecanismos del cine de suspense, teniéndote en tensión con cada golpe de baqueta ejecutado, y sufriendo junto con el personaje, para que este no falle una sola vez y sufra las represalias del estricto profesor.