Las comparaciones no son casuales, ya que, las escenas donde el personaje de Milles Teller practica sin descanso hasta llegar a sangrar, me evocan a esas películas donde un deportista, aún habiendo acabado el entrenamiento oficial, sigue por su cuenta sin descanso, a fin de pulir sus defectos y así, cuando llegue el momento del partido (concierto en este caso), no quedarse en el “banquillo”.