Eso sí, pensando en clave cinematográfica, les da un objetivo principal, un santo grial que buscar, personificado en la Madonna de Brujas, de Miguel Ángel. Apoyándose en un reparto cuyo trabajo resulta impecable, con mención especial a la pareja formada por Bill Murray y Bob Balaban (atención a su escena con el soldado nazi), la historia se desarrolla de manera fluida aunque con algún altibajo fruto quizás de la mezcla de géneros (comedia, drama, aventura, bélica, etc) y de la disgregación de sus personajes, no tanto en el mapa como en la línea argumental.