Monsieur Gustave se empeña en mantener la reputación del hotel en las cotas más altas mientras disfruta de las ventajas que le aporta acompañar a sus selectas clientas. Una de ellas (Madame D., sorprendente Tilda Swinton) le deja en herencia un cuadro que se convertirá en el detonante de una delirante serie de acontecimientos.