La fotografía de Robert Yeoman (presente en todas las películas del director excepto en El Fantástico Sr. Fox) sigue definiendo a la perfección el tono que Anderson quiere darle a la historia, entre imagen real, fábula e incluso película de animación, con una iluminación que influye de forma decisiva en algunas de las escenas. Por no hablar de un diseño de producción que remata un apartado visual único, rozando la filigrana y convirtiendo los escenarios en parte indispensable de la historia e incluso en algunos casos en un personaje más.