Podemos encontrar fácilmente los elementos comunes a cualquier relato noir, esto es, un detective privado con problemas con el alcohol –aquí lo han cambiado por su afición a estar todo el día colocado-, la femme fatale, que en este caso no juega a seducir al protagonista, pues ya les une una previa relación sentimental –y por lo tanto ella ya tiene la batalla ganada- y el caso en apariencia sencillo que conforme avanza va destapando algo más grande, complicado y peligroso.