Lo que ocurre es que ante la escasez de este tipo de cine que poblaba las estanterías de los videoclubs en los 80 (bendita Cannon que en paz descanses), un producto como Los mercenarios 3 se agradece y mucho. No hay relevo generacional de aquellos héroes musculosos de pocas palabras y muchas balas, y los amantes de aquel tipo de cine, reciben con los brazos abiertos cualquier película que les devuelvan aquellas sensaciones.