La película resulta entretenida y las peripecias del chico para sobrevivir por su cuenta se siguen con interés. Si bien Guzmán se preocupa mucho por entregarnos una imagen libre de artificios —merced a un buen trabajo de fotografía— para que lo que nos narra nos resulte más veraz, hay ciertas situaciones que rozan lo inverosímil y que lastran el conjunto, y que tal vez con una reescritura de guión se podrían haber pulido, en beneficio del resultado final.