3. Quema calorías. A ver, no es plan de que cambies el gimnasio por tardes de morreos, pero algo es algo. Besando con intensidad se queman de dos a seis calorías por minuto, algo parecido a una caminata veloz. Una enorme cantidad de músculos faciales trabajan mientras tanto, y esto se nota también en la apariencia del rostro. Dicen que diez minutos de besos al día pueden hacerte ver hasta 15 años más joven.