El concepto fue bastante divertido, lógicamente la expectación fue máxima, y el film, de apenas 30 minutos de duración, se convirtió en una suerte de juego en el que tenías que adivinar los grupos según salían estampados en camisetas, tazas, pegatinas o galletas de discos. Total, que fue muy divertido pero más de uno, como fue mi caso, no hizo demasiado caso a la peli.