Si hay algo cierto en este complicado debate es que, por más que se comercie con el sexo, como cantaban los Beatles en la canción que da título a este post, hay una cosa que no puede comprarse ni se venderse.
Si hay algo cierto en este complicado debate es que, por más que se comercie con el sexo, como cantaban los Beatles en la canción que da título a este post, hay una cosa que no puede comprarse ni se venderse.