Por otra parte, también hubo quien analizó esta realidad más allá del dinero. Como José Manuel Cumbreras Torres, que cree que «no debería existir ese tipo de trabajo tan indigno»; Adela Estévez Campos, que apuesta por el «contra la prostitución, educación» y el modelo sueco, «que castiga al que paga por sexo y busca salidas laborales para las mujeres», y que «es el único que ha demostrado reducir (que no eliminar) esta lacra».