Así llegó el año 2011 y Brooker (a través de la productora Zeppotron, de la cual es director creativo) creó una nueva serie que, sin querer desmerecer lo que significó Dead Set, supuso unos cuantos pasos adelante en su discurso, centrándose esta vez sí en cómo la tecnología y sus derivados (redes sociales, nubes de almacenamiento de información) afectan a unos seres humanos que tendemos a usarla de forma frívola y que ni siquiera estamos preparados para la velocidad a la que avanza.