Este grupo de investigadores ha conseguido demostrar que el cerebro se comporta de forma distinta cuando un mismo dolor de intensidad moderada se compara con un dolor ‘peor’ o más intenso o con uno ‘mejor’ o más llevadero. Los participantes en el experimento sintieron ese dolor moderado como placentero cuando lo comparaban con otro más intenso. A nivel cerebral se observó una mayor activación en el circuito de recompensa que incluye las cortezas prefrontal orbital y ventromedial.