Hay un proverbio checo que asegura que “el placer y el dolor se acuestan en la misma cama” y no queda claro si tiene un sentido metafórico o literal.
La interpretación queda un poco a gusto del consumidor: si hablamos de sentimientos se puede entender que el amor siempre viene acompañado en mayor o menor medida de dolor porque nada es para siempre y lo único que permanece es el cambio, o sea que más tarde o más temprano aquello que hoy nos produce placer acabará haciéndonos llorar.